Velero vs Catamarán

Lo primero que tienes que hacer es elegir cuál va a ser “tu apartamento” este verano. El Velero o monocasco de vela tiene más ceñida, con lo que, si eres algo expert@ y tienes viento para ello la sensación de navegar en un ángulo de 25-30º es única. Como contra, es un barco más inestable: agárrate bien y prepara la biodramina, seguro que alguno de tus amigos la va a necesitar! El Catamarán, por el contrario, es estable y seguro, rara vez se escora más de 5º. La navegabilidad se convierte en algo más cómodo: no tienes que estar pendiente de sujetar platos y vasos, es más dificil que llegue el mareo y podrás disfrutar del vermú, la cena y las tertulias nocturnas mientras navegas.

El catamarán se conforma de dos cascos unidos por una plataforma o “esqueleto”. Ello le da una serie de ventajas que hacen que sea un barco mucho más recomendable para unos días de relax.

Espacio: es mucho mayor que el de un monocasco, lo que lo dota de mayor habitabilidad y privacidad. En el interior, los camarotes y el salón-cocina son mayores. En el exterior, cuenta con una bañera donde comer, echarte una partidita a las cartas o tomarte un buen gin-tonic sin que los cabos ni la escota sean un estorbo. En proa, su solarium es el lugar perfecto para tomar el sol y relajarte mientras dejas el mar a pocos centímetros bajo la red.

Luz y ventilación: la cabina central está elevada sobre los cascos. Esto permite una mayor ventilación del interior, y un salón con cristaleras y visibilidad casi de 360º.

Calado: mucho menor que el de un velero. Esto te permite acceder a rincones de poca profundidad y fondear y estar más próximo a la costa.

Velocidad: contra lo que pueda parecer, al no disponer de una gran ceñida, el viento no encuentra prácticamente resistencia. También son más ligeros de peso, tienen una superficie de vela mucho mayor y el efecto túnel que se crea en el puente que une los cascos amplía el efecto. Pueden alcanzar velocidades superores al viento real. Con viento de popa, navegarás entre un 75% y un 100% más veloz que en un velero.

Ruido: su distancia del centro al agua es mayor, por lo que se difumina en mucho el “chapoteo”

Seguridad: es prácticamente imposible que un catamarán vuelque. Incluso con un gran daño en el casco, seguirá a flote. El hecho de que haya mucho más espacio en cubierta, libre de aparejos, también dificulta la caída al agua.

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